jueves, 20 de septiembre de 2012

MI CONFRONTACIÓN CON LA DOCENCIA



CONSEJO TÉCNICO DE ZONA
Como exprese en el escrito anterior “Mi percepción docente” mi formación de origen es en la Licenciatura en Secundaria con especialidad en Telesecundaria y es en la modalidad donde laboro actualmente y donde llevo ya 8 años de servicio.
Se me brindó la oportunidad de ser Asesor Técnico Pedagógico en abril de 2007 a través de una invitación que me hizo el Supervisor Escolar. Considero fui tomada en cuenta para dicho puesto por el interés que mostré en mi trabajo en el aula y mi preocupación por prepararme y actualizarme constantemente.   La verdad fue algo inesperado para mí y en lo personal el tomar la decisión de aceptar la comisión fue difícil, en primera porque me cuestionaba si realmente estaba preparada para asumir esa responsabilidad y en segunda,  porque mi experiencia docente era muy corta (2 años y medio) y realmente no tenía noción alguna sobre las tareas que me tocaría desempeñar. Sin embargo, considere que era un reto profesional y personal y decidí asumirlo.
Al principio fue complejo adaptarme; tuve temor de no responder a las expectativas de mis superiores y de mis compañeros, sin embargo, poco a poco fui sintiéndome más segura en mi función y más comprometida pues me di cuenta que mi labor era fundamental para lograr transformaciones educativas en mi zona escolar.
Uno de los primeros retos que enfrente como asesor fue el capacitar y brindar acompañamiento a mis compañeros sobre la Reforma de Secundaria (RES) del 2006 pues cuando estuve frente a grupo no tuve la oportunidad de conocer y trabajar con los nuevos programas de estudio y los libros de texto. Ello me invito a reflexionar que para desempeñar adecuadamente mi función debía ser la primera en predicar con el ejemplo, así que, me di a la tarea de revisar, analizar y tratar de conocer lo mejor posible la nueva reforma (RES) a fin de, realizar una apropiada asesoría que respondiera a las necesidades e intereses de los directivos y docentes de la zona escolar.
Ser ATP ha significado y significa cada día una oportunidad de crecimiento profesional y personal pues he tenido la fortuna de conocer e interactuar con docentes -no sólo de mi zona sino de otros niveles- que tienen un gran compromiso con su labor; que comparten sus conocimientos y experiencias y ello me permite proponer nuevas formas de trabajo, de asesoría y de acompañamiento.  Otras satisfacciones importantes han sido el ganarme el reconocimiento de mis superiores y compañeros; el tener la oportunidad de recibir cursos de actualización y compartir lo aprendido con los directivos y docentes de la zona y de otros niveles, así como, la oportunidad de estudiar una segunda maestría que sin duda me dará muchos elementos para eficientar mis tareas y funciones.
Es necesario mencionar que también he tenido momentos de desilusión pues en ocasiones existen compañeros que no se dan cuenta del esfuerzo que hay detrás al planear una asesoría o capacitación o bien, al brindar acompañamiento en el aula consideran se violan sus derechos y suelen criticar negativamente el trabajo. Afortunadamente son los menos y poco a poco les voy haciendo comprender que mi labor es brindarles apoyo para fortalecer en colegiado el proceso educativo.
Considero que algo que me ha dado resultado para superar las dificultades es que procuro que cada una de las acciones emprendidas vayan encaminadas a dar respuesta a las necesidades educativas de los centros de trabajo estableciendo un trato cordial, de respeto y de trabajo en equipo con mis compañeros.
Ser ATP para mí representa un gran orgullo, compromiso y responsabilidad conmigo misma y con los que me rodean.

2 comentarios:

  1. Hola Jeanette:
    Te saludo cordialmente y al mismo tiempo te felicito por el entusiasmo y profesionalismo con el que realizas tus funciones en el servicio educativo, también comentarte y resaltar el hecho de que inicias tu práctica educativa con la RIEB lo cual es una gran fortaleza, finalmente decirte que las dificultades y situaciones que se nos presentan debemos tomarlas como retos y desafios propios de nuestra labor en el proceso educativo.
    Jesús Sedeño Reyes

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